Fidel Castro: Mensaje al Grupo de los 77.

Distinguidos participantes en la Reunión Conmemorativa por el Aniversario 40 del Grupo de los 77:

Hace cuatro décadas, los países del Tercer Mundo decidimos unirnos para impulsar juntos nuestras posiciones en la economía mundial. En vísperas de la Primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, ya identificábamos problemas apremiantes para los países subdesarrollados y reclamábamos, como todavía lo hacemos, nuestro derecho al desarrollo económico y social y a una vida mejor para nuestros pueblos.

 

En los años siguientes, otros pueblos del Tercer Mundo alcanzaron su independencia, y fuimos sumando nuevos miembros a nuestro grupo. Hoy somos 132 países, y constituimos una fuerza capaz de defender con éxito nuestro derecho a vivir en un mundo mejor y más justo, si actuamos unidos.

La mayoría de los problemas que identificamos en el momento de la creación del Grupo de los 77, no sólo subsisten, sino se han agravado en la medida en que se ha consolidado el orden económico mundial explotador e injusto que caracteriza a la globalización neoliberal.

Hoy nos enfrentamos a un mundo donde:

El 20 por ciento de la población realiza el 86 por ciento del consumo total.

Más de 850 millones de adultos son analfabetos.

Más de 12 millones de niños mueren cada año en el Tercer Mundo a causa de enfermedades curables.

No asisten a la escuela 325 millones de niños en los países subdesarrollados.

El intercambio desigual en el comercio internacional se ha profundizado. El poder de compra de los productos básicos diferentes del petróleo es menos de un tercio del que era al crearse la UNCTAD.

Resulta evidente que el actual orden económico internacional, que genera desigualdades e injusticias crecientes, funciona sólo para la minoría de la población del planeta y excluye de sus beneficios a la gran mayoría.

Existen los recursos para financiar el desarrollo. Lo que falta es la voluntad política de los gobiernos de los países desarrollados.

Los niveles de la deuda externa del Tercer Mundo resultan insostenibles e incompatibles con el desarrollo económico de nuestros países. Cada día enfrentamos nuevas condicionalidades por parte de los países y organizaciones acreedoras que, por esa vía, tratan de imponer modelos que sólo han conducido al empobrecimiento aún mayor de los pueblos.

El problema de la deuda externa debe ser resuelto de una vez. La deuda debe ser condonada. Es imposible alcanzar las metas del desarrollo con una carga tan onerosa.

La Ayuda Oficial al Desarrollo prometida por los países industrializados aún dista de alcanzar las metas acordadas por Naciones Unidas. Los países desarrollados tienen el deber y la responsabilidad de financiar el desarrollo de los países que fueron sus colonias.

Hoy vivimos en un mundo donde se invierte una proporción cada vez más alta de los recursos en la industria de la guerra, mientras muchos millones de personas sufren la pobreza extrema y cada año mueren decenas de millones a causa de la desnutrición y las enfermedades curables.

Es cada vez más alarmante el deterioro del medio ambiente y el efecto devastador del cambio climático en los países del Tercer Mundo. En nuestros países escasean los alimentos y las fuentes de agua potable, mientras en los países desarrollados se derrochan continuamente los recursos.

En el mundo actual, caracterizado por un orden global unipolar y neoliberal, bajo la dictadura económica y militar de una superpotencia que trata de imponer su modelo como único patrón para toda la humanidad, los países del Sur debemos seguir fortaleciendo nuestra unidad y cooperación. Sólo unidos podremos aspirar a hacer prevalecer nuestros derechos. En este necesario empeño, al Grupo de los 77 le corresponde un papel de extraordinaria importancia.

En la Cumbre Sur, celebrada en La Habana hace ya cuatro años, se reactivaron y actualizaron las prioridades y mecanismos de nuestro grupo. Sin embargo, mucho nos falta por hacer para cumplir cabalmente el Plan de Acción adoptado entonces. Por eso nos parece de capital importancia la celebración de una Segunda Cumbre de los Países del Sur, que será una ocasión propicia para defender nuestro ideal de preservar la paz, reafirmar el multilateralismo y fortalecer la cooperación internacional.

Cuba, víctima por más de cuarenta años del bloqueo, la guerra económica y las agresiones de todo tipo por parte del Gobierno de los Estados Unidos, que en las últimas semanas ha recrudecido sus acciones agresivas para tratar de someter a nuestro pueblo, reitera su compromiso con la cooperación y la concertación de esfuerzos entre nuestros países, y reitera que no vacilará en continuar brindando su solidaridad desinteresada y su apoyo a los pueblos del Tercer Mundo.

Fidel Castro Ruz

12 Junio 2004

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