El mundo en que vivimos y las ciencias sociales

 

 Ponencia presentada en el Coloquio de ciencias sociales Feria internacional del libro febrero 2015

 Juan Luis Martín                                  

                                                                                                         

Quisiera comenzar agradeciendo, de todo corazón,  haber sido invitado a pronunciar las palabras de apertura de este Coloquio de Ciencias Sociales dedicado a la inolvidable figura del Comandante Ernesto Che Guevara, hombre cuyo pensamiento y acción constituyen un referente eterno para las actuales y futuras generaciones de Cuba y del mundo.

 

El mundo ha llegado a una etapa de la historia en que el papel de las Ciencias Sociales adquiere, cada día más, una  importancia decisiva para  el presente y futuro de la especie humana.

 

El efecto acumulativo de una sucesión de formaciones económico- sociales basadas en la explotación de la naturaleza y de unos seres humanos por otros ha dado lugar a un mundo en que, por primera vez en la historia,  se produce la confluencia de cinco crisis globales simultáneas: financiera, ambiental, energética, alimentaria y poblacional.

 

La crisis financiera actual tiene como sustrato más cercano  la aplicación de las medidas aconsejadas por el Consenso de Washington en la década de los 80 (austeridad fiscal; privatización; liberalización de los mercados), pero su  verdadera causa es el prolongado funcionamiento de una formación económico-social centrada en la acumulación de ganancias por medio de la explotación de unos seres humanos por  otros lo que ha tenido entre sus  efectos:

 

 

 

 

 

 

A estos impactos se une la crisis ambiental que actualmente vive el planeta y que tiene como origen, por una parte, los cuatro siglos de dominación colonial que significaron la explotación irracional y el saqueo de los recursos naturales de más de la mitad del globo terráqueo; por otra, un modelo de explotación guiado por la acumulación creciente de ganancias, acompañado de una visión simplificada y reduccionista que ha funcionado bajo los supuestos implícitos de la disponibilidad infinita de los recursos naturales[1].

 

Esa crisis presenta seis expresiones principales que crecen aceleradamente: cambios climáticos, expresados en destrucción de la capa de ozono y el efecto invernadero; contaminación atmosférica, incluidas las lluvias ácidas; desertificación y deforestación acelerada; contaminación de mares y suelos por residuos y escasez de agua dulce.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un tercer desafío  reside en las características que presentan los cambios demográficos.

 

La población del planeta hoy se estima en algo más de 7102 millones de habitantes: en solo un siglo se ha multiplicado por más de cuatro veces. Se esperaba que esa población, en constante aumento desde mediados del siglo xx, se estabilizaría, alrededor del año 2030, en una cifra cercana a los 10 000 millones de seres humanos o lo que es lo mismo, cinco veces la población existente en 1950.

 

 

El comportamiento real de la dinámica demográfica hace pensar que esta previsión resultará errónea. Aun si se mostrara aproximadamente realista, planteará el problema, -hasta ahora no enfrentado a escala global-, de cómo mantener una población mundial de forma estable, o con pequeñas variaciones.[3]. Sus movimientos predecibles,- aun alcanzando la estabilidad-, aumentarán, -con toda seguridad-, los desequilibrios entre las diferentes zonas del mundo, pues los procesos demográficos se han bifurcado y presentan comportamientos contrapuestos entre países desarrollados y subdesarrollados. [iv]

 

 

En los 15 países desarrollados, que controlan el 75% de la riqueza mundial, la expansión del consumo masivo ha provocado una baja sostenida de la natalidad. En algunos, la población ha comenzado a estabilizarse o  tener un índice de crecimiento estancado desde la década de los 90.

 

 

La baja natalidad genera una demanda de fuerza de trabajo no calificada proveniente de los países subdesarrollados. En ese conjunto, que constituye el 91,66%  del total de estados miembros de ONU, la capacidad de producción masiva de vacunas y producción sintética de vitaminas ha venido provocando el incremento sostenido de la natalidad desde 1950. Este elemento, en interacción con el crecimiento de la pobreza y la degradación del medio ambiente, provoca un flujo migratorio, cada año mayor, de los países de menor desarrollo hacia los países desarrollados. Ante la ausencia de un proceso efectivo de redistribución de riquezas, un número cada día mayor de personas optan por redistribuirse ellas mismas.

 

 

Considerando los datos disponibles, el flujo migratorio sur- norte se estima, en la actualidad, en más de tres millones de personas al año: 1 867 900 hacia Europa occidental; 250 300 hacia Canadá; 1 064 300 hacia Estados Unidos (Se reconoce que estas cifras presentan un elevadísimo subregistro).[v]

 

 

Un número -también cada día  mayor- de habitantes del denominado “primer mundo” percibe este flujo como una especie de invasión de nuevos bárbaros, ante la cual reaccionan con actitudes de xenofobia y racismo. La derecha capitaliza estos sentimientos para hacer resurgir un nueva variante de fascismo, apoyado en la xenofobia. Esta vez, no contra el pueblo judío sino contra árabes, africanos, asiáticos y latinoamericanos.

 

 

Una  paradoja del escenario contemporáneo es que el nivel actual de las fuerzas productivas y el desarrollo alcanzado por la ciencia y la tecnología, permitirían la solución de los principales problemas que enfrenta la humanidad, en lugar de su agudización progresiva como ahora sucede. La razón de esa contradicción es que, lo que muchos denominan ¨sociedad del conocimiento¨ es, en realidad, sociedad de la mercantilización del conocimiento. La ciencia y la tecnología, mayoritariamente subordinadas al capital, se orientan más a satisfacer la demanda solvente que  la demanda social.

 

 

Como resultante de estos procesos existe una masa creciente de seres humanos, en todo el planeta, afectada de diferentes modos por el funcionamiento del sistema pero, a la vez, con nivel de instrucción, medios de interconexión y potencialidades de acción para oponerse a él y cambiar la realidad. Ese conjunto humano es actualmente heterogéneo, atomizado, disperso y, con frecuencia, carente no solo de una visión integrada de lo que en este momento histórico afecta y afectará cada día más sus vidas, sino también de una visión programática que le permita actuar de forma unida para solucionar los desafíos que enfrenta y  enfrentará nuestra especie cada vez con mayor fuerza.

 

 

La comunidad científica es uno de los sectores sociales, a escala planetaria, que dispone de mayores elementos de juicio sobre los peligros actuales y perspectivos que se abren frente a la especie humana; es también uno de los grupos sociales con mayor capacidad de sistematización de ideas. Es su responsabilidad histórica construir y difundir visiones integradas de la realidad que permitan a la sociedad comprender la situación por la que atraviesa, así como participar en la construcción y difusión de elementos programáticos que contribuyan vencer sus actuales desafíos.

 

 

Esta es una tarea de toda la comunidad científica progresista a escala mundial pero, sin duda alguna, las Ciencias Sociales y las Humanidades están llamadas a tener en ella en ella un papel creciente y decisivo. Para cumplirlo, es necesario apoyarse en las mismas herramientas que ofrece la revolución científico técnica: promover redes globales o participar en las existentes; identificar y establecer nexos entre los líderes científicos regionales y mundiales sensibles a la realidad actual -que no son pocos-; desarrollar el intercambio de información y colocar los puntos de vista de los sectores progresistas de la comunidad científica en los nuevos escenarios globales de carácter civil; desarrollar en la ciencia no sólo la capacidad de diagnóstico, evaluación y pronóstico, sino también la capacidad de propuesta.

 

 

Para transformar la realidad no basta con un pensamiento crítico, se necesita  un pensamiento programático. La crítica es un imprescindible punto de partida, pero la propuesta y la acción deben ser los puntos de llegada.  Una de las premisas para lograr  ese objetivo es romper los compartimientos estancos entre campos del conocimiento y fomentar el desarrollo de visiones sistémicas y transdisciplinarias.[vi]

 

 

En una etapa histórica de estas características resulta cada día más necesario develar las interrelaciones entre los procesos locales, regionales y globales; enfrentar la transnacionalización del capital con la transnacionalización de un pensamiento emancipador, basado en valores de justicia, responsabilidad y equidad.

 

 

Hoy la humanidad necesita una cuarta Revolución Científica. La primera, fue sobre la materia y tuvo como pilar las leyes de Newton; la segunda, fue sobre la energía, a partir de la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein; la tercera y actual ha tenido tres ejes: biotecnología, cibernética y telecomunicaciones, muchos la consideran una revolución continua.

 

 

 Por todos los desafíos que enfrenta la especie humana,  hoy es necesaria una cuarta revolución, esta vez protagonizada por las Ciencias Sociales, que sea capaz de contribuir a crear conciencia y a diseñar las vías para lograr formas de organización social capaces de asegurar la armonía con la naturaleza, la sostenibilidad, la equidad y la justicia entre los seres humanos.

 

 

En ese escenario la producción editorial debe desempeñar un rol cada día mayor y más importante por su capacidad para nutrir la conciencia social; contribuir al enriquecimiento y actualización permanente de los sistemas educacionales; al fortalecimiento de los movimientos sociales y a enfrentar el efecto enajenante de los medios de comunicación social subordinados  a la obtención de ganancias y no al desarrollo de la sociedad.

 

 

El creciente y acelerado proceso de informatización de la sociedad está produciendo, entre sus múltiples efectos, un incremento continuo del lugar y papel de las tecnologías de  información y  comunicación social, cuyos impactos pueden ser mucho mayores que los producidos por la imprenta en siglos anteriores. En este contexto la producción de libros electrónicos se convierte, cada día más,  en un elemento decisivo para la eficacia social de los sistemas editoriales.

 

 

En el caso de Cuba, las Ciencias Sociales se encuentran en el momento de mayor reconocimiento y mayores desafíos en la historia de las Ciencias Sociales cubanas y latinoamericanas.

 

 

Como muchos  recordarán, en la primera versión de los Lineamientos del VI congreso del Partido no aparecía ninguna referencia a este campo del conocimiento. Cuando el documento fue discutido, desde los niveles de base  en todo el país, se produjeron 624 planteamientos  proponiendo  su inclusión.

 

 

 Detrás de esas propuestas estaba el conocimiento, por diversas instancias de la sociedad, del papel desempeñado por las investigaciones sociales en la realización de cambios realizados en Cuba tales como: la entrega de tierras ociosas a particulares; la expansión del trabajo por cuenta propia; la ampliación de las formas de propiedad cooperativa; la compra- venta de viviendas, los  cambios en la ley migratoria y otros.

 

 

Como resultado de los debates desde la base, en la II versión de los Lineamientos apareció, y fue aprobado, el 137, que orienta:

 

¨Continuar fomentando el desarrollo de investigaciones sociales y humanísticas sobre los asuntos prioritarios de la vida de la sociedad, así como perfeccionando los métodos de introducción de sus resultados en la toma de decisiones a los diferentes niveles¨

 

Posteriormente, al realizarse la I Conferencia del PCC, desde la primera versión de los Objetivos de trabajo del PCC, apareció, y también fue aprobado, el No 65 que plantea:

 

¨Desarrollar las investigaciones sociales y los estudios sociopolíticos y de opinión; hacer un mayor uso de sus resultados para la toma de decisiones, la evaluación de impactos en todos los sectores de la sociedad; y trabajar especialmente en la conceptualización de los fundamentos teóricos del modelo económico y social¨.

 

 

Como efecto de estos lineamientos  y objetivos de política, en el  país se viene produciendo un incremento acelerado de las demandas  de investigación, especialmente provenientes de los órganos de dirección, de primer nivel, de Partido y Gobierno.

 

 

En el momento actual, a solicitud de dichos órganos, se ejecutan 50 investigaciones de carácter nacional. A ello se une la recopilación y análisis de los resultados de investigación, producidos en los últimos años y pendientes de aplicar por los organismos  introductores, con el fin de proceder   a evaluar su vigencia y proceder a su aplicación. A ello se  unen las demandas de investigación formuladas por los órganos de dirección de Partido y Gobierno de nivel provincial  y las provenientes de los Organismos de la Administración Central del Estado.

 

 

Los elementos anteriormente expresados hacen de este momento el de mayor reconocimiento y mayores desafíos en la historia de las Ciencias Sociales de Cuba y de América Latina.  Para  aprovechar ese reconocimiento y enfrentar los  desafíos, nuestras Ciencias Sociales cuentan con fortalezas entre las que sobresalen: 

 

 

 

 

 

 

 

 

También debemos continuar incrementando nuestras fortalezas y superar debilidades, entre las cuales se destacan:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la actualidad se trabaja en la elaboración de un plan de acción dirigido a incrementar las fortalezas y superar las debilidades anteriormente señaladas. El mismo será sometido a discusión en la I Conferencia Nacional de Ciencias Sociales, cuya realización está prevista para fines del presente año.  Previamente a la realización de la Conferencia, el mencionado Plan de Acción  será circulado a  los centros de investigación de todo el país,  con el objetivo de enriquecer su contenido.

 

 

 

Las Ciencias Sociales están llamadas a desempeñar un papel cada día mayor en el presente siglo. Para cumplir ese objetivo deberán estar guiadas no solo por la razón y el método, sino, en primer lugar, por la ética. Diálogos como el que hoy iniciamos constituyen una vía para hacer realidad esos objetivos. Estoy seguro de que los debates de estos días darán prueba de ello.

 

 

¡Muchas gracias por su atención y muchos éxitos!

 



[1] Todavía en 1930 Robert Millikan (premio Nobel en 1923) escribió la siguiente frase: “uno puede dormir en paz consciente de que el Creador ha puesto en su obra algunos elementos a toda prueba y que, por lo tanto, el hombre no puede infringirle ningún daño grave. (Citado por Hobsbawm, Eric. Historia del Siglo XX. Cuba .Edit. Felix Varela p 528)

 

 



[i]Cuba and the International Situation. Cuba. Ministry of Foreign Affairs. February 2003 pp 2

 

[ii] Idem p 1

 

[iii]Water for People, Water for Life.The United Nations World Water Development Report.Executive Summary. United Nations  p 8/13

 

[iv]Hobsbawm Eric. HistoriadelSiglo XX. Cuba. Editorial Felix Varela 2003. p 560

 

[v]Trends in Internacional Migration and in Migration Policies. Organization for Economic  Co- operation and Development ( http://www.oecd.org/dataoecd/23/50/34641722.xls )

 

 

[vi]World Social SciencesReport 1999. UNESCO 

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