Un estudio alerta de los componentes agresivos y sexuales en los videoclips

"Los sistemas educativos se preocupan por formar con unos valores positivos de solidaridad, entendimiento, valores críticos o igualdad de género pero, por otra parte, tienen esto que es tan seductor para los jóvenes y que va en dirección antagónica" en el sentido, ha indicado, de una actitud que va "desde lo hipócrita hasta lo inconsciente".

 

Toni Gárez

 

Una tesis de la Universidad de Alicante refleja que la mayoría de los videoclips considerados "dominantes", los más vistos en todo el mundo, están basados en componentes agresivos, tienen un contenido sexual evidente o promueven el culto a las drogas o al dinero.

 

Así lo pone de manifiesto el trabajo del doctor en Sociología y Comunicación, Jon E. Illescas, que ha desarrollado su tesis con la colaboración de la Universidad Complutense de Madrid y la Fundación Caja Murcia.

 

En declaraciones a Efe, Illescas ha indicado que el videoclip se ha convertido "en un productor cultural privilegiado tanto para la promoción de artistas y música como para la publicidad de empresas y marcas".

 

También en "una fuente de influencia cultural e ideológica" entre los jóvenes de 15 a 24 años, principalmente.

 

Por ello, este doctor destaca la importancia negativa de los mensajes que los videoclips de más éxito transmiten.

 

En concreto, un 72 por ciento de ellos tiene un "contenido sexual evidente", el cual ha ido en aumento desde finales de la década de los 90 en detrimento de temáticas de amor romántico.

 

"Cada vez más el amor es visto como una mala inversión y se promueve una sexualidad de disfrute, más promiscua", ha destacado Illescas, quien ha añadido que se ha producido "un cambio en el tipo de relaciones que se venden como deseables".

 

En este punto, este investigador ha considerado que, a pesar de que el machismo y la cosificación del cuerpo de la mujer es una tendencia en la publicidad del siglo XXI, en los videoclips ocurre lo mismo con los hombres.

 

Se produce una "cosificación de las personas, en las que éstas son vistas como objetos de disfrute sexual o medios para conseguir riqueza".

 

En su estudio, Illescas también ha encontrado multitud de referencias al "culto al dinero y a la riqueza que promueven la idea de que lo material es el objetivo mayor que el joven puede alcanzar", en concreto un 42 por ciento de ellos.

 

Más problemático es, si cabe, que casi la mitad (el 48 por ciento) haga apología de las drogas, tanto legales como ilegales, y que en un 34 de ellos aparezca violencia contra las personas.

 

"Estos vídeos promueven una visión escapista de la vida. Vienen a decir, por ejemplo, que pasen de todo, que no hagan caso y que beban para disfrutar", ha apuntado.

 

Entre los artistas analizados aparecen grandes estrellas como Rihanna, Katy Perry, Jennifer López, Britney Spears, Pitbull o el rapero Lil Wayne.

 

La principal muestra del estudio se realizó entre 2007 y 2012, quizá el periodo más acuciante de la crisis económica y, aún así, "en estos vídeos más comerciales no hay conciencia de la crisis, ni tampoco medioambiental o de las desigualdades sociales", ha opinado.

 

Illescas ha incidido en que el videoclip es el productor cultural "que más público tiene, por encima de películas, videojuegos o la literatura infantil", lo que provoca que el 60 por ciento de los principales vídeos musicales incluya publicidad.

 

Por todo esto, ha mostrado su desacuerdo en que no exista una regulación pública que permita orientar o tomar conciencia de esta situación.

 

Preguntado en este punto sobre si es posible controlar los contenidos por Internet en la sociedad de la información actual, este investigador ha optado por una solución como la catalogación por edades, algo que ya se lleva a cabo con las películas o los videojuegos.

 

"Los sistemas educativos se preocupan por formar con unos valores positivos de solidaridad, entendimiento, valores críticos o igualdad de género pero, por otra parte, tienen esto que es tan seductor para los jóvenes y que va en dirección antagónica" en el sentido, ha indicado, de una actitud que va "desde lo hipócrita hasta lo inconsciente".

 

Alicante, 11 ene (EFE).

 

Fuente: La Vanguardia

 

 

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