Cumbre de jefes de estado de America Latina y el Caribe-Unión Europea Río de Janeiro, Brasil, 29 de junio de 1999. (2)

Discurso del presidente del consejo de estado de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, en la Cumbre de jefes de estado y de gobierno de America Latina y el Caribe-Unión Europea. Río de Janeiro, Brasil, 29 de junio de 1999.


 

Señor Presidente;


Excelencias:


América Latina y el Caribe constituimos un conjunto de países con inmensos recursos naturales y humanos, que queremos unirnos y desarrollarnos.


Somos ya 499 millones de seres humanos, de los cuales 210 viven por debajo del índice de pobreza, entre ellos 98 millones de indigentes. Perdimos en la década del 80, por transferencias netas al exterior, 223 000 millones de dólares. Debemos más de 700 000 millones y hemos pagado en los últimos nueve años por servicios de la deuda externa 850 000 millones, sin que esta deje de crecer un solo año.


A finales de la década del 80, las inversiones directas europeas en nuestra área ascendieron al 54% del total. Sin embargo, entre los años 90 y 94 descendieron a un modesto 23%.


Los antiguos países socialistas de Europa Central y del Este demandan hoy cuantiosos fondos de la Unión Europea. Rusia, una superpotencia, pasó a ser parte del Tercer Mundo con menos ingresos per cápita que los países del CARICOM, no solo por la reducción progresiva y continua de su PIB en diez años hasta casi el 50%, sino también por el saqueo de 300 000 millones de dólares que fueron a parar a los bancos de Europa. Colosal triunfo de la economía de mercado y de las recetas políticas de Occidente.


En casi ochenta días de ataques aéreos sin precedentes, una guerra no autorizada por nadie ha dado origen a la necesidad de enormes gastos, cuyo pago se le exige de antemano a Europa para reconstruir lo que fue destruido por 23 000 bombas y misiles de manufactura norteamericana.


Me pregunto, después de tantos compromisos, ¿cuánto le quedará a la Unión Europea para invertir en América Latina y el Caribe?


La unión, integración y una moneda común de los países de Europa, que tan sangrientamente lucharon entre sí durante siglos, conscientes de que era un requisito indispensable para sobrevivir económicamente en el mundo actual, significó para nosotros una esperanza y un ejemplo de que lo imposible puede ser posible. El euro nos ayudará a liberarnos de los privilegios y de la tiranía del dólar. No dudamos de que Europa llegará a convertirse en un gran Estado supranacional poderoso y rico. Esperamos que sea respetuoso amigo y no enemigo del Tercer Mundo y de la soberanía de los países que están aún por unirse, integrarse y desarrollarse.


Hablando en este caso en nombre de Cuba, país criminalmente bloqueado, al que se le sacrifica además como moneda de cambio con "Entendimientos" nada éticos respecto a cínicas leyes extraterritoriales y con "posiciones comunes" nada justas e injustificables que se suman de hecho al intento de asfixiarnos económicamente, expreso la esperanza de que no haya nuevos repartos del mundo entre potencias poderosas y que no se intente la imposible locura de convertirnos otra vez en colonias.


Defenderemos la soberanía como algo sagrado mientras haya unos muy poderosos y otros muy débiles; mientras todos no estén dispuestos a renunciar a ella en aras de una soberanía universal.


Partiendo de que no hay razas superiores ni inferiores, ¿por qué somos pobres y subdesarrollados los países de América Latina y del Caribe? ¿Quiénes fueron los culpables? Tal vez los Niños Héroes de Chapultepec, los indios exterminados por millones en este hemisferio y los esclavos que murieron encadenados a lo largo de siglos, puedan responder a esas preguntas.


Los privilegios impuestos en Bretton Woods son ya insoportables para el mundo. El país que se atribuyó la responsabilidad de emitir la moneda internacional de reserva cuyo valor se garantizaba con oro físico, no tardó en convertir el oro en papel al suspender unilateralmente la conversión del dólar en oro, asumiendo desde entonces su moneda el papel del oro, con lo cual adquirió un inmenso poder de compra e inversión en todo el mundo, a pesar de que el ahorro personal promedio de sus ciudadanos, fuente primaria fundamental de la formación de capital, está ya por debajo de cero, algo sin paralelo en la historia del capitalismo. Amo y señor de las instituciones del sistema financiero internacional todo le es permitido.


Más que una "nueva arquitectura" para un sistema viejo y caduco, lo que urge es demoler hasta los cimientos el sistema financiero establecido y crear otro verdaderamente honesto, democrático, equitativo y humano, que ayude a erradicar la pobreza y a salvar al mundo.


Obremos el milagro de convertir en posible lo imposible. Con los brazos abiertos estamos dispuestos a recibir de Europa una cooperación sin condicionamientos y una solidaridad con libertad.


Muchas gracias.

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