Nuestros países no están listos para una negociación en torno al comercio electrónico

En el camino hacia los Diálogos por una Internet Ciudadana, hace pocos días atrás, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Sally Burch en el programa de Pressenza por Radio Pichincha Universal. A continuación, la entrevista completa.

 

Nelsy Lizarazo

 

¿Cuáles son los poderes, los riesgos, los debates que se generan alrededor del tema Internet?

 

Internet es un invento fabuloso, sumamente útil y lo que vemos, en el uso diario, son sus ventajas. No pensamos en cómo funcionan las plataformas que utilizamos, ni en qué se hace con la información que entregamos y los rastros que vamos dejando en esa hilera digital. Por último, decimos: “no nos importa, nada es privado”. Pero de pronto nos preguntamos por qu{e casi todos estos servicios que nos ofrecen en Internet son gratis y si son gratis por qué lo son. Justamente esta semana la revista Forbes dio a conocer que Apple, Google, Microsoft y Facebook son las cuatro empresas con mayor ranking en la bolsa de valores.

 

Esto es lo que se conoce como la nueva economía digital, que va mucho más allá de Internet, pero que tiene en Internet su columna vertebral. El principal insumo de esta nueva economía son los datos y los datos son justamente toda la información que nosotros vamos entregando día a día, a veces sabiendo, pero la mayor parte de las veces sin saberlo.

 

Cada búsqueda que hacemos en Internet, los registros de las cámaras de vigilancia, los sensores de muchos aparatos, etc, suministran información nuestra. Cuando esos datos acumulados en masa, van conformando la base para generar algoritmos, que son como programas que van orientando tendencias. Esos algoritmos van configurando lo que se conoce como inteligencia artificial, que es muy útil, por ejemplo, para el avance de la ciencia, pero también es útil al lucro, a la ganancia de unos pocos. ¿Por qué de unos pocos? Porque solo muy contadas empresas pueden hacer las grandes inversiones que supone el manejo de datos. Así, un nuevo poder monopólico se ha configurado en Internet y es ese poder monopólico, el dueño de la economía digital.

 

¿Qué podemos hacer frente a eso?

 

Lo primero es tomar conciencia, voy a dar un ejemplo: sabemos que estas empresas particularmente rastrean datos para vender a los anunciantes, para que cada publicidad que nos llega sea más afin a lo que nos interesa, pero sirve para mucho más que eso.

 

Muy recientemente la prensa estadounidense reveló que una empresa que una agencia publicitaria fue contratada por la campaña de Trump para recabar datos sobre los electores. Esa empresa se olvido su base de datos en un sitio de Internet, sin claves accesibles, un hacker lo encontró, lo bajo y le aviso a la compañía, pero primero bajo su copia: había datos de casi 200 millones de estadounidenses, casi toda la base electoral de ese país, con todos sus datos personales y con aproximadamente 48 parámetros de lo que un programa de inteligencia artificial estima que esas personas pueden pensar en un rango de 1 a 5 sobre determinados temas. Esta información fue la que usó la campaña de Trump.

 

Cuando uno ve cosas así, se pregunta qué implicaciones tiene eso para la democracia, qué derecho tiene una empresa de estar haciendo eso sin consultarnos, qué regulaciones hay frente a eso y cuando pensamos en regulaciones, quién regula, porque muchas veces traspasa las fronteras.

 

¿Y qué responsabilidad le cabe a los Estados y los gobiernos?

 

Estamos hablando de la responsabilidad de estas empresas privadas, que me parece que es el primer eje a discutir cuando estamos hablando de Internet, pero tenemos en Argentina un gobierno que es una empresa privada y que lo primero que ha hecho ha sido entregar justamente la información de todos los argentinos, porque es la información del sistema de pensiones, de la seguridad social, donde están todas las personas que reciben algún tipo de prestaciones del Estado; toda esa información, se le cedió justamente a empresas privadas para que puedan llevar adelante sus negocios, así que un bien público como ese también corre peligro de pasar a malas manos.

 

Lo mismo paso en México que el gobierno, en algún momento, vendió la base electrónica a una empresa estadounidense.

 

Evidentemente una primera cosa que necesitamos es una legislación nacional sobre qué es lo que el gobierno y las entidades privadas pueden hacer con los datos de los ciudadanos, porque muchas veces ahí estamos hablando de datos que tu estas obligada a entregar para poder hacer gestiones públicas necesarias, eso es como de lo más básico y ni siquiera sobre eso necesariamente hay claridad en la población, muchas veces no hay debate público.

 

¿La iniciativa de los Diálogos por una Internet Ciudadana, busca alimentar ese debate público?

 

 

Si, esta iniciativa surgió luego de casi dos años, se anunció la idea de organizar un Foro Social de Internet bajo el paraguas del Foro Social Mundial. Esperamos que dicho Foro Social de Internet sea el año próximo en la India, pero decidimos ya entrar en un proceso regional por el idioma, por la particularidad regional y hemos ido identificando un panorama de los temas que se involucran. Sin embargo, uno de los ejes trasversales fundamentales es comunes vs concentración de poder y, por supuesto, el de la soberanía tecnológica.

 

Entonces por ejemplo todo lo que tiene que ver con conocimiento, comunicación, cultura, educación, con el mundo del trabajo porque la inteligencia artificial, los robots, la automatización va a significar casi de seguro la eliminación de muchos empleos y eso va a tener gran impacto no solo en derechos laborales, sino en acceso a la fuente de vida, hay todo lo que tiene que ver con democracia, estado, seguridad, derechos, privacidad, etc., y con el área de territorio, medio ambiente y formas de vida, pensando también que el territorio tiene un aspecto físico y un aspecto cibernético.



¿Se están jugando las soberanías en el mundo del Internet? ¿Se están profundizando las desigualdades?

 

Ese justamente es uno de los grandes riesgos y desgraciadamente muy pocos de nuestros países siquiera se han planteado desarrollar políticas en torno a la línea tecnológica en lo digital. Un ejemplo muy importante en este momento es el del comercio electrónico. Es muy chévere comprar las cosas en Amazon o en E-bay, porque encuentras rápido, encuentras cosas que aquí no encuentras, no tienes que salir a estar buscando dónde hay, etc. Pero, ¿qué pasa con el comercio electrónico?

 

De nuevo hay una enorme tendencia concentradora: Amazon ha incrementado sus ventas de 34 millones en 2010 a 107 millones en 2015, y debe ser mucho más desde ahí. Nuevamente, hay una empresa que comenzó con libros, luego extendió a tecnología, a otras cosas y ahora acabo de comprar una cadena de alimentos no sé si orgánicos y se va expandiendo cada vez más.


Si un país como el nuestro se abre al comercio electrónico, no tendrá capacidad de competir, van a dominar los grandes y eso va a afectar la capacidad de comercio del propio país y a los productores. Este tema es importante hablarlo porque justamente este año, en diciembre, hay una reunión de la Organización Mundial del Comercio en Buenos Aires.

 

La agenda central que están planteando los países del norte es abrir negociaciones sobre el comercio electrónico. Si se abren negociaciones, seria buscando que haya resoluciones y digo que es preocupante porque si uno mira la agenda que están planteando esos países es apertura total para el flujo de comunicaciones y datos, lo que podría significar soberanía; prohibir los aranceles ahora y siempre en comercio electrónico, eso quiere decir ningún beneficio económico para los países en desarrollo; que no haya ninguna exigencia de transferencia tecnológica, que siempre ha sido una demanda de nuestros países y significa incrementar la dependencia; ninguna exigencia de almacenamiento local de datos y siendo que esos son principal fuente de valor de economía digital, quiere decir que entregamos gratis todos nuestros datos que son la nueva minería, ninguna exigencia de revelar lo que contiene el software privativo; que se minimicen las regulaciones a lo “estrictamente necesario”, pero ¿quién decide que es estrictamente necesario?

 

Es urgente exigir a nuestros gobiernos que digan “no” a la apertura de la negociación de comercio electrónico porque no estamos listos.

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