Tecnología versus naturaleza

 ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ser más tecnológicos? ¿Seguiremos usando “celulares sangrientos”?

 

Radios Libres

 

 

República del Congo, en el corazón de África. Miles de niños pican la roca para extraer oro azul, el coltán. Al otro lado del mundo, tú compras un celular de última generación sin ni siquiera saber qué relación tiene una cosa con la otra.

 

El coltán es una mezcla de dos minerales la columbita y el tántalo. Es un superconductor que soporta altísimas temperaturas y almacena energía eléctrica. Por estas cualidades es empleado para fabricar componentes y baterías de móviles, cámaras digitales, laptops…[1]

 

La necesidad de este material en los países desarrollados provocó la dilatación por muchos años de los conflictos armados que vivía el Congo. Mientras ellos peleaban, los países vecinos extraían coltán para enviarlo a las fábricas de Europa, Asía y Estados Unidos. Y los problemas aún siguen en

África provocados por la extracción de este y otros minerales.

 

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ser más tecnológicos? ¿Seguiremos usando “celulares sangrientos”?

 

Justificar guerras es uno de los problemas, pero hay otros, si cabe, más peligrosos, como la batalla que libramos contra la Madre Tierra.

 

En el 2.000, existían en el mundo 500 millones de teléfonos celulares. En el 2005 esta cifra ya era de más de 800 millones de unidades. En 2015 había más celulares en el mundo que habitantes en la tierra, más de 7 mil millones de equipos móviles [2]. Muchos de estos teléfonos, al igual que otros aparatos tecnológicos, están construidos con sustancias químicas altamente tóxicas y metales pesados contaminantes como el plomo, mercurio, cadmio o berilio.

 

Al dejar de usar un celular nos deshacemos de él ―hay personas que cambian de aparato cada año― y estos residuos electrónicos (e-waste) terminan en vertederos sin ningún plan de tratamiento. La cantidad de productos electrónicos desechados a escala mundial ha sufrido un crecimiento brutal: entre 20 y 50 millones de toneladas generadas cada año.¡Si la pusiéramos en contenedores sobre un tren darían la vuelta al mundo![3]

 

Esta chatarra tecnológica crece al mismo ritmo acelerado que la convergencia digital. Mayor renovación de equipos, mayor duración de las baterías, mayor contaminación.

 

El desarrollo tecnológico comienza a ser un problema en todos los ámbitos. Con la escasez de recursos no renovables, como el petróleo, se buscan nuevas fuentes de energías para mover los autos. Una de ellas es la electricidad. Algunos vehículos eléctricos ya circulan por nuestras carreteras. Eso supone que se construyan baterías de larga duración y alta potencia con materiales como el litio. Casi el 50% de las reservas mundiales de este químico se encuentran sepultadas bajo el desierto de sal de Uyuni, en Bolivia. El presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, en un digno acto de soberanía, ha declarado que será su país y no las transnacionales quienes exploten el carbonato de litio en 2013 y, entre ese año y el 2018, instalará una fábrica de baterías de litio para coches eléctricos.[4] Pero aún se desconoce el impacto medioambiental que eso tendrá sobre el inmenso salar de Uyuni.

 

¿QUÉ HACER?

 

Ecológico


Cualquier desarrollo, también el tecnológico, debe ir de la mano con el respeto a la Naturaleza. Aunque las políticas globales medioambientales que frenen el cambio climático no están en nuestras manos, siempre podemos impulsar políticas individuales que mejoren un tanto la deteriorada salud de la Pachamama.

Compra ecológicamente


La organización Greenpeace encabeza diferentes campañas para fomentar un desarrollo tecnológico sustentable. Una de ellas es el Ranking Verde, con el que califica a las diferentes compañías que fabrican teléfonos y otros equipos en función de sus políticas sobre químicos, recogida y reciclaje de los productos desechados y el cambio climático. En la edición de septiembre 2009, Nokia encabeza la lista como la empresa más verde del sector. Los más contaminantes son Nintendo, Toshiba, LG y Microsoft. La próxima vez que vayas a comprar un teléfono o un equipo electrónico no estaría mal que antes revisaras este ranking.[5]

 Recicla 


Cada vez en más países aparecen proyectos de reciclaje de teléfonos y otros aparatos. Son centros de acopio donde botar ecológicamente lo que ya no sirve. Incluso hay empresas que te compran los viejos celulares que luego regalan o venden a precios solidarios en países de África. (Curioso, ¿no? Expoliamos sus minas para tener modernos celulares y les regresamos nuestros celulares viejos).

¿A la última?


Las modas que nos imponen nos llevan a gastar más dinero y a contaminar más. No hace falta cambiar de teléfono cada año, no hay necesidad de estar “a la última”.

Un uso racional de la tecnología permitirá un desarrollo sustentable y ecológico.

Los avances tecnológicos son herramientas, pero no dependemos de ellas. De la Naturaleza, sí.

 

 

Notas

 

[1] El coltán, un “mineral” estratégico. http://www.elpais.com

[2] https://gsmaintelligence.com/

[3] http://www.greenpeace.org/

[4] Bolivia producirá carbonato y baterías de litio en cinco años.
http://www.americaeconomia.com/

[5] Ranking Electrónicos http://www.greenpeace.org/

 

 

http://radioslibres.net/article/tecnologia-versus-naturaleza/

 

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