¿Qué nos deja Río +20?

El ambientalismo de la economía verde es un nuevo colonialismo de doble partida, por un lado es un colonialismo de la naturaleza, al mercantilizar las fuentes naturales de la vida y por otro es un colonialismo a los países del Sur que cargan en sus espaldas la responsabilidad de proteger el medio ambiente que es destruido por la economía capitalista industrial del Norte.

 

Cynthia Silva Maturana

 

 

 

Hacen 40 años en Estocolmo 1972, la Conferencia sobre el Medio Humano, primera gran Conferencia de la ONU en materia de política ambiental, introduce en la agenda internacional la dimensión ambiental como condicionadora y limitadora del modelo tradicional del crecimiento económico y del uso de los recursos naturales.

 

 

 

En 1987 otro hito histórico en la agenda ambiental, el Informe “Nuestro Futuro Común”, o más conocido como Informe Bruntland, por Gro Harlem Bruntland, Primera Ministra Noruega, líder del Partido Social-Democrata de los Trabajadores, acuña el término desarrollo sostenible, definido como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones.

 

 

 

El Desarrollo Sostenible se plantea como una idea de tres dimensiones: sostenibilidad ambiental, social y económica. El informe plantea la posibilidad de obtener un crecimiento económico basado en políticas de sostenibilidad y expansión de la base de recursos ambientales. Esta propuesta surge de la constatación que muchos ejemplos de “desarrollo” conducían a aumento en términos de pobreza, vulnerabilidad y degradación del ambiente. Por eso surgió como necesidad apremiante un nuevo concepto de desarrollo.

 

 

 

Es así que el documento sugiere que los países adopten medidas de control poblacional, garantizando las necesidades básicas de salud, educación y vivienda; seguridad alimentaria; acceso al agua potable y el saneamiento; conservación de la biodiversidad y la reducción del consumo de combustibles fósiles, incentivando la adopción de fuentes renovables de energía. La noción del desarrollo sostenible es una invitación para revisar los modelos de producción y consumo existentes.

 

 

 

Nuestro Futuro Común fue la base de todas las discusiones que apuntaron a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, en 1992 (Rio 92), Cumbre de Países que dio origen a los documentos que en conjunto han cambiado toda la perspectiva ambiental hasta entonces desarrollada; destacándose entre ellos el Programa 21 que definió un plan de acción con metas ambientales y de desarrollo. La Declaración de Río sobre medio ambiente y desarrollo presentando los derechos y deberes de los países, la Declaración de principios sobre los bosques y las Convenciones sobre el Cambio Climático, la Diversidad Biológica y la Desertificación.

 

 

 

Veinte años después los países volvieron a encontrarse en Río de Janeiro en la Cumbre de Naciones Unidas conocida como Río +20, y aunque se reconoce algunos cambios importantes en políticas ambientales mundiales, en medidas y procedimientos para la conservación de la biodiversidad y para la calidad ambiental, también es evidente que más que avances se ven retrocesos en los indicadores ambientales; uno de los ámbitos donde está más claro es la crisis climática fruto de los efectos del calentamiento global; asimismo los niveles de contaminación, deforestación y desertificación, han seguido avanzando a pesar de las inversiones de la cooperación al desarrollo y las políticas ambientales implementadas.

 

 

 

La situación actual nos recuerda, que “tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir”, como lanzó José Mujica, en su alocución en la Cumbre de Río +20, donde planteó que las discusiones más relevantes no se han dado aún y retomó también la advertencia que hacía Fidel Castro en la Cumbre de Río 92.

 

 

 

Veinte años después de Río 92, se vuelve a reunir la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, acordando un documento que decepciona por la falta de valentía en enfrentar el reto que convoca a los países, el reto de lograr compromisos ambiciosos y de reconocer que el modelo de desarrollo y de consumo existente mayoritariamente en el mundo es insostenible.

 

 

 

De nuevo nos pregunta la voz de Pepe Mujica, preguntas incómodas, a propósito del debate que se sostuvo sobre la necesidad de arrancar importantes masas de población de la pobreza, que pasaría si “los hindúes pudieran tener la misma proporción de vehículos por familia que tienen los alemanes”; nos pregunta si contamos con la base material en el planeta para que 7.000 u 8.000 millones de personas se integren a la “sociedad de derroche y opulencia” imperante en el mundo. Es decir el debate no puede quedar en estancado en superar la pobreza sino que debe ahondar en los efectos del modelo de desarrollo imperante.

 

 

 

Y las propuestas? Río +20 nos llega con acuerdos totalmente insuficientes que simplemente abren cada vez más las posibilidades orientadas a que a través de instrumentos de mercado, se apropien las transnacionales ya no de nuestros recursos naturales, sino hasta de las funciones que sustentan la vida, es decir de la capacidad de la naturaleza de generar los ciclos del agua, la producción de suelos, la capacidad de captar carbono del ambiente y transformarlo en tejidos vivos, en árboles .... Una nueva forma de propiedad y de “transnacionalización” de la naturaleza, a través de la apertura a la construcción de una economía verde ... cuyo contenido se orienta principalmente a impulsar mecanismos de mercado como la solución para un mayor cuidado de la naturaleza, cuando en el fondo se ha encontrado otra vía para los grandes negocios a costa de la soberanía de los pueblos sobre sus recursos y sus espacios y sistemas de vida.

 

 

 

Ante ello el Presidente Evo Morales advierte “que la economía verde es el nuevo colonialismo para someter a nuestros pueblos.... El ambientalismo de la economía verde es un nuevo colonialismo de doble partida, por un lado es un colonialismo de la naturaleza, al mercantilizar las fuentes naturales de la vida y por otro es un colonialismo a los países del Sur que cargan en sus espaldas la responsabilidad de proteger el medio ambiente que es destruido por la economía capitalista industrial del Norte. Este llamado ambientalismo mercantiliza la naturaleza convirtiendo cada árbol, cada planta, cada gota de agua y cada ser de la naturaleza en una mercancía sometida a la dictadura del mercado que privatiza la riqueza y socializa la pobreza”.

 

 

 

Entonces ¿qué nos dejó Río +20? El convencimiento que la Cumbre de NNUU no asumió el reto de lograr compromisos serios para asegurar que la vida en el planeta seguirá siendo posible .... Se abrió por el contrario la posibilidad de “verdear” la economía buscando generar nuevos modelos de negocios ... y de apropiación de la naturaleza .... “ la vida no es un derecho sino solo un negocio para el capitalismo y para el colonialismo que usa el medio ambiente en esta conferencia” (Presidente Evo Morales Ayma).

 

 

 

Río +20 también nos deja la conclusión que debemos buscar otros marcos de integración para abrir los debates de verdad, los que reclaman nuestros Presidentes, pero también las organizaciones de la sociedad y los pueblos, los debates sobre las causas estructurales y aunar nuestras fuerzas, pueblos y gobiernos para lograr los cambios sustanciales que son urgentes para asegurar la continuidad de la vida, de nuestra especie.

 

 

 

Y también nos deja el mensaje de Pepe Mujica “... Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana”.

 

 

2012-07-25

 

 

Fuente: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=1948

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