La realidad tras los implantes de silicona

Hoy la popularidad del implante de silicona anda por los suelos, desde que saliera a la luz el fraudeimplantes de silicona de la compañía francesa Poly Implant Prothese (PIP) que produjo implantes con silicona de uso industrial...


Margarita Valdés Rabí


 


La belleza, ante todo, es lo que percibimos con satisfacción y agrado,  y varía tanto como las distintas identidades culturales que hay en el mundo. Sin embargo, ante nosotros se despliega desde hace buen tiempo un patrón de belleza que se impone a la mujer moderna y la hace pasar por cirugías y ayunos en pos de conseguirlo.

 

La competencia con ideales de belleza imposibles ha hecho que mujeres de todo el mundo recurran a la intervención estética para redondear o estilizar las formas que la naturaleza no hizo según el estándar imperante, donde ser bella resulta una bizarra combinación de voluptuosidad y delgadez que tuvo sus inicios en  occidente, que se encargó de imponerlo allí dónde se hizo presente.

 

Es un patrón harto conocido para todas: la mujer perfecta de abdomen plano y senos grandes. Lo vemos en la telenovela, el cine, videos musicales, publicidad y en cualquier otra forma que los medios masivos escojan para transmitir su mensaje. Rara vez conocemos a una que sea tal y como dictan los medios, pero estamos convencidas que existen y deberíamos ser como ellas, ¿por qué? Porque nos vende la ilusión que la mujer hermosa y deseada por todos es una Sofía Loren o una Brigitte Bardot  que luce  una figura espléndida, maquillada,  vestida y peinada a toda hora del día sin importar la actividad que realice.

 

Millones de mujeres en el mundo han pasado por el quirófano buscando emular a las divas del celuloide cuyos atributos eran completamente naturales. La opción más frecuente ha sido aumentarse los senos desde que en 1962 el estadounidense Dow Corning inventó los primeros implantes de mama fiables que consistieron en bolsas de silicona rellenas con aceite de silicona de uso médico. No obstante, las tentativas de aumentar el busto artificialmente se pueden rastrear hasta finales del siglo XIX, muy pocas veces con buenos resultados.

 

Hoy la popularidad del implante de silicona anda por los suelos, desde que saliera a la luz el fraude de la compañía francesa Poly Implant Prothese (PIP) que produjo implantes con silicona de uso industrial, originalmente destinada a la fabricación de colchones y, aunque la compañía quebró en 2010, el precio más alto lo pagan hoy las mujeres que recibieron estas prótesis.

 

Los implantes PIP tienden a romperse y derramar la silicona en el primer año, mientras que otras prótesis no presentan este riesgo hasta los diez años de uso. Las autoridades sanitarias francesas han reportado este año 20 casos de cáncer en mujeres con implantes PIP rotos y, aunque insiste en que no hay ninguna relación entre ambas cosas, recomiendan la extracción  a las 30.000 mujeres que recibieron estos implantes en Francia.

 

El fraude de PIP podría tener implicaciones similares para el resto de Europa, América Latina y Australia, hacia dónde se exportaron entre 300.000 y 400.000  implantes de la compañía antes de declararse en bancarrota.

 

Hoy 30 000 francesas ya no serán como Brigitte Bardot. Ellas y otros  cientos de miles de mujeres han sido timadas por PIP y el patrón de belleza occidental cada vez más inalcanzable. Para estas mujeres ahora se trata de escoger entre ser bellas a toda costa con los riesgos que conlleva el implante, o retirarlo y aceptarse bella  tal y como es.


Fuente Cubasi  Publicado 20/01/2012

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