Intervención del representante de Cuba ante la COP18 Doha

 cop18

Intervención del excelentísimo Sr., Dr. Fernando Mario González Bermúdez, viceministro primero del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de cuba y jefe de la delegación cubana, en el segmento de alto nivel de la 18 COP/CMP 8 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

 

 

Sr. Presidente,

 

Mi delegación felicita y agradece al pueblo y gobierno de Catar, por su cálida bienvenida y las excelentes condiciones para la realización de esta importante Conferencia.   

 

Cuba se asocia con las intervenciones de los distinguidos Ministros de Argelia y Naùru, a nombre del Grupo de los 77 y China y de la Alianza de Pequeños Estados Insulares, respectivamente.

 

Sr. Presidente:

 

Largos e intensos años de negociaciones preceden a esta histórica cita en Doha. Aquí debemos cerrar un ciclo iniciado hace cinco años en Bali, y lanzar una nueva fase que deberá culminar con el fortalecimiento del régimen jurídico internacional sobre cambio climático, fundado en la Convención Marco de las Naciones Unidas.

 

Nuestro objetivo es alcanzar un acuerdo justo y eficaz para enfrentar una de las más graves amenazas que se ciernen sobre la existencia de la humanidad: el calentamiento global, resultante en última instancia de  insostenibles patrones de producción y consumo, cuya modificación no puede seguir siendo postergada, y respecto de los cuales los países altamente desarrollados siguen teniendo la mayor cuota de responsabilidad.  

 

Cada año se demuestra con mayor claridad el impacto del cambio climático global en todos los sectores de la vida humana. Llaman poderosamente la atención los crecientes  fenómenos  meteorológicos    adversos .

 

Datos recientes nos muestran que la temperatura del planeta se ha incrementado en 0.8 grados Celsius  desde el periodo pre industrial, al tiempo que se ha elevado  el nivel del mar en 20 cm y continua esta tendencia al ritmo de 3.2 cm por década. Ello nos está indicando que el sistema que controla nuestro clima ha sido severamente alterado y los elementos en los que descansa casi irreversiblemente dañados.

 

La magnitud de las afectaciones del reciente Huracán Sandy  a algunas islas del Caribe, y parte del territorio norteamericano, y del severo tifón Bopha en Filipinas,  no es más que un lamentable recordatorio de los costos humanos y económicos que tendremos que enfrentar por la  falta de una acción global eficaz para detener el avance del cambio climático.

 

Los impactos de estos eventos, constituyen el fundamento más reciente para el reclamo urgente de la creación de un mecanismo internacional, sobre pérdidas y daños, que incluya las previsiones financieras  necesarias, para ayudar a los países más vulnerables y en especial a los Estados Insulares en Desarrollo,  a recuperarse de los daños ocasionados por los cada vez más frecuentes e intensos eventos  meteorológicos extremos.

 

 

Sr. Presidente:

 

 A pesar de las instituciones creadas, los resultados alcanzados y en particular la falta de compromisos sobre medios de implementación, no nos permitirán cumplir con el objetivo último de la Convención, al tiempo que algunas Partes insisten en su intención de quebrar el régimen internacional actual.

 

La efectiva operacionalización y entrada en vigor del segundo período de compromisos del Protocolo de Kyoto sigue siendo la principal cuestión pendiente, respecto de la cual debemos encontrar una solución efectiva en esta Conferencia.

 

En el aspecto de mitigación, en adición a la insuficiencia de las metas comprometidas por los países desarrollados, las cuales nos llevarían  a una trayectoria de aumento de la temperatura en el entorno de los 5º C, tampoco se ha avanzado lo necesario en las medidas de comparabilidad de los esfuerzos de reducción de emisiones para los países desarrollados y persiste la amenaza para la existencia y el desarrollo de los países del Sur, en particular de los pequeños Estados insulares en desarrollo.

 

En materia de finanzas, no se ha cumplido  el  marco financiero comprometido por los países desarrollados  y  se hace más patente la falta de voluntad de estos para escalar sus contribuciones desde ahora hasta el 2020 y hacia más adelante.

 

En la actualidad apenas una  quinta parte  de los recursos financieros  aportados  está dedicada a la adaptación, más del 50% se recibe como préstamos y no como donaciones y apenas un 33% es financiación nueva y adicional.  

 

Sr. Presidente

 

Millones de personas alrededor del mundo miran hoy hacia esta Conferencia en Doha. Su reclamo es justo e impostergable. Aspiran a que nuestros gobiernos alcancen aquí, sin mayor dilación, los acuerdos que permitan detener el incremento de la temperatura global.  Ello creará bases más solidas para avanzar en la nueva fase bajo la Plataforma de Durban y significará una demostración de que la comunidad internacional sí puede avanzar unida, y con inclusión, hacia un consenso que impida la  desaparición  de la especie humana.

 

Sin embargo, es necesario alertar contra la manipulación, el egoísmo y la falta de voluntad política de muchos países desarrollados, en particular del mayor contaminador y responsable del cambio climático global, que amenazan con frustrar dichas aspiraciones.

 

Bajo el pretexto engañoso del pragmatismo, y utilizando el chantaje político y económico, pretenden hacernos olvidar que el 76% de las emisiones de gases de efecto invernadero acumuladas en la atmósfera, y por las cuales padecemos hoy las consecuencias del cambio climático, se han originado dentro de sus fronteras, en las que solo habita el 20% de la población mundial.

 

Cada vez son mayores las presiones para que dejemos de lado los pilares y principios en los que se fundó el actual régimen internacional de enfrentamiento al cambio climático, en particular, el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas.  

 

Resultan moral y políticamente inaceptables, los intentos de un grupo de países desarrollados de hacer caducar el Protocolo de Kyoto o fusionarlo con un nuevo acuerdo general aplicable a todos los países partes en la Convención.

 

El Protocolo de Kyoto es, y deberá seguir siendo, el marco legal de referencia para los compromisos de reducción de emisiones de los países desarrollados. Un acuerdo justo y balanceado para la ulterior aplicación de la Convención, necesariamente debe garantizar mecanismos financieros y tecnológicos propicios que garanticen que los países en desarrollo, en particular los pequeños Estados insulares en desarrollo, puedan adaptarse al cambio climático y adoptar otras medidas que les permitan una transición hacia el desarrollo sostenible. Ello no puede implicar nuevas restricciones para su desarrollo.

 

Sr. Presidente:

 

 La respuesta al cambio climático está en nuestras manos y millones de personas en el mundo confían hoy en nuestra capacidad para lograrlo. Es necesario distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Doha debe pasar a la historia como la Conferencia que puso nuevamente sobre rieles firmes las negociaciones climáticas internacionales.

 

Muchas gracias.

 

Doha, Catar, diciembre de 2012

Subir