"La Revolución Verde fue un giro de rosca muy doloroso hecho por y para los intereses capitalistas"

Entrevista a Gustavo Duch Guillot

 

Publicado 01/07/2011 

 
Ademas del posible agotamiento de recursos: agua, suelo, petróleo… ¿se sabe cómo puede afectar a la producción agrícola el cambio climático?
 
Aunque algunos territorios pueden verse favorecidos por un clima más suave en general las predicciones hablan de descensos totales en la producción, afectando precisamente a los países hoy más castigados por el hambre. Pero sin duda la agricultura campesina, a pequeña escala y agroecológica es la más resilente, la más capaz de adaptarse a nuevas situaciones. Siempre lo ha hecho y es la agricultura del futuro. Recuperar esas prácticas, mejorarlas, es lo más moderno, es lo más equitativo, es lo más sensato.

¿Y no necesitaríamos una agricultura que contribuyera a mitigar sus efectos?

Ya la tenemos, es precisamente la agricultura campesina que explicaba la agricultura que -como dicen los movimientos campesinos- enfría al Planeta. Fincas biodiversas, con producciones animales y vegetales integradas, sin residuos, sin insumos; la ganadería extensiva con el pastoreo; la pesca artesanal… son mitigadoras del calentamiento global, a la vez que aseguran sostenibilidad y futuro a 3 mil millones de personas rurales.


La Revolución Verde, esa aplicación de la tecnología y los métodos intensivos que se proclamó que acabaría con el hambre, en realidad ha aumentado las desigualdades alimentarías.

Revolución, porque fue un giro de rosca muy doloroso hecho por y para los intereses capitalistas. Una agricultura que sólo sobrevive en un crecimiento y gasto continuo, a medida que destruye el campesinado.
Verde, porque ha tenido la virtud de colmar los bolsillos empresariales con millones de dividendos.
Eso fue, y eso pretenden en una segundo ciclo, imponer en África.


¿Qué es la soberanía alimentaria?

Un proceso en marcha desde hace 15 años de empoderamiento campesino, para recuperar las riendas de su modo de vida. La Soberanía Alimentaria se juega en dos frentes: en una lucha política en favor de un nuevo modelo agrario; en una demostración y replicación que demuestre que otra manera de cultivar es posible.


Ustedes hablan de la crisis de los cereales en 2008 que provocó una enorme subid de precios. ¿Cuáles fueron los motivos, por qué se originó?

En aquellos momentos los fondos especulativos saltaron del mercado hipotecario reventado, a los futuros de cereales. El fantasma de los agrocombustibles fue la chispa para provocar -como a los especuladores les interesaba- un aumento del precio de los alimentos: es decir, un mágico y sorprendente incremento de beneficios por aportar, por jugar, con la comida.


¿Qué es el mercado de futuros y cómo influye en la subida de precios de los alimentos? Y eso que llaman la “apuesta por la escasez esperada”? ¿Qué se mueve detrás de la necesidad de comer que tenemos todas personas?

Imagínese que yo soy un broker de la comida. Compro la cosecha de trigo de Ucraina del 2017 (a futuro). Independientemente de que llueva, o caiga piedra, yo procuraré venderla a otra persona (antes del 2017) a un precio más caro; y así saltan los contratos de mano en mano. Sólo se trata de convencer al siguiente de la pirámide que podrá colocar esa cosecha más cara porque…¡faltará comida! Una mentira en la que se sustenta el negocio. Cada salto es un incremento que afecta a los precios de la cosecha actual.


También dice que tras la crisis financiera los grandes inversores han acudido a los mercados agrícolas, y que los fondos de pensiones de los trabajdores europeos están dedicándose al acaparamiento de tierras en Africa. ¿Me pueden explicar en qué consiste ese mecanismo?

Es la búsqueda del arca perdida, de la inversión inmortal. La tierra cultivable es un bien material finito y necesario para producir alimentos. Quien posea la tierra, nos gobernará a todas y todos.

 

Tomado de Rebelión 

Fuente El Heraldo de Aragón

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