La Cumbre de Río + 20, un maquillaje verde para el capitalismo

un maquillaje verde para el capitalismoLa Cumbre de Río + 20 nos deja más confusión que certezas, más desánimo que esperanzas. ¿Esta reunión fue positiva o negativa? ¿Se aprobó la economía verde, en qué consiste? ¿Cómo se puede enfrentar la crisis ambiental? ¿Qué posición planteó Bolivia? ¿Qué tareas quedan pendientes?

 

Gonzalo Gosalvez *

 

 

La Cumbre de Río + 20 nos deja más confusión que certezas, más desánimo que esperanzas. ¿Esta reunión fue positiva o negativa? ¿Se aprobó la economía verde, en qué consiste? ¿Cómo se puede enfrentar la crisis ambiental? ¿Qué posición planteó Bolivia? ¿Qué tareas quedan pendientes?

 

 

Los resultados que nos arroja el balance de la Cumbre

 

 

En primer lugar, es importante definir los alcances y límites de la Cumbre de las Naciones Unida sobre Desarrollo Sostenible. Este es el espacio institucional donde se concretiza la hegemonía política de los países capitalistas que les sirve para validar el sistema y legalizar la depredación planetaria que provoca. La hegemonía de los países conservadores se ve también fortalecida por los límites mismos de la forma en que es encarado el debate, que en el caso de la Cumbre de Río + 20, se circunscribió a estos temas: economía verde, reducción de la pobreza y el marco institucional del desarrollo sostenible.

 

 

Por eso, es dentro de este contexto que se debe evaluar si la Cumbre fue positiva o negativa, no se puede pedir peras al olmo, es obvio que desde la sensibilidad, perspectiva y preocupación de los pueblos, estos temas cerrados a la defensa y maquillaje del sistema civilizatorio capitalista, no son suficientes, no pueden haber resultados positivos en las Cumbres si la orientación de las problemáticas están ya dirigidas a legalizar y legitimar un sistema depredador.

 

 

Economía verde y tecnología

 

 

 

La economía verde fue presentada en la Cumbre como la salvación para el planeta de la profunda crisis que está atravesando. En un discurso engañoso, la economía verde respeta los Principios del desarrollo sostenible planteados en la Cumbre de Río en 1992, respeta los derechos humanos, la soberanía de los Estados y sus recursos naturales, propone un crecimiento inclusivo y con equidad que contemple la conservación del medio ambiente, garantiza el financiamiento para este crecimiento y las transferencias tecnológicas necesarias.

 

 

En este discurso aparentemente democrático y embaucador se esconde precisamente la más deshonesta defensa de un sistema donde se prioriza el dinero, la ambición, el egoísmo, el capital y sus ganancias, no al ser humano ni la naturaleza. El sistema civilizatorio capitalista se encuentra en una profunda crisis financiera pero también económica y ambiental, es una crisis integral del sistema en su totalidad, es una crisis civilizatoria y también crisis de su patrón tecnológico.

 

 

La crisis civilizatoria implica la subordinación de la humanidad y el planeta a la lógica y finalidad del funcionamiento del capital, se reduce la vida orgánica y comunitaria a la necesidad de ganancia; no importa si hay millones de personas en situación de pobreza que mueren de hambre y si el planeta se está destruyendo, sólo importa la eficiencia orientada a la acumulación de las empresas; la igualdad y la equidad son un discurso sin contenido al lado de las diferencias sociales estructurales que dejan sin oportunidad alguna a la mayor parte de la población. Por otra parte, la crisis del patrón tecnológico significa que hasta ahora no existe un sustituto del patrón tecnológico hidrocarburífero que está devastando al planeta.

 

 

La economía verde es justamente la forma de esconder estos dos componentes de la crisis: civilizatoria y tecnológica, es la necesidad del capitalismo de generar un discurso que le ayude a maquillarse de verde para ilusionar nuevamente a la población.

 

 

La economía verde, en términos prácticos, será el incremento de los monocultivos de granos para la generación de biomasa para producir agrocombustibles afectando los cultivos locales tradicionales para la alimentación y nutrición de los pueblos, como consecuencia aumentará la escasez de alimentos y subirán sus precios aceleradamente. Esto provoca también el acaparamiento de tierras en los países pobres por parte de empresas y estados que desean producir materia prima para agrocombustibles. El patrón tecnológico industrial no se modificará porque no hay intención de buscar alternativas a este sistema sólo se busca el cambio de la fuente de energía. Finalmente, en términos de fomento a la tecnología se promueven áreas de intervención que sirven como otra fuente mas de ganancia para las grandes corporaciones transnacionales que están entercadas en una carrera “tecnológica-industrial” descabellada como la geoingeniería, la propiedad y el control privado de las especies y la vida, el manejo genético y la nanotecnología que junto a los agrocombustibles vienen marcando el oscuro destino del planeta y la humanidad.

 

 

Capitalismo y Madre Tierra

 

 

 

El sistema capitalista tiene una capacidad de renovarse y reinventarse permanentemente, vive de esta su capacidad, por eso siempre ha tenido la habilidad de cuestionarse aspectos secundarios de su propio organismo y utilizar estos cuestionamientos para readecuarse a sí mismo. En este caso hablamos de cómo el capitalismo es capaz de cuestionarse algunos resultados de la crisis ambiental para ponerse un maquillaje verde y poder continuar con la depredación. Este maquillaje verde tiene distintos grados de intensidad, se inicia con la cínica defensa del sistema mismo mediante la economía verde y abarca otras esferas con su capacidad de subordinar las sensibilidades ecologistas más nobles de la población para cambiarles su sentido volviendo su denuncia y su rebeldía inofensivas para el alma misma de este sistema.

 

 

Una búsqueda de alternativas a la crisis planetaria no puede ser eficaz si no se realiza una crítica a la globalidad del mismo sistema capitalista, tanto en el plano civilizatorio como en el tecnológico. Por eso, no es suficiente con enarbolar la importancia de la naturaleza sino de poder llevar esta demanda al plano social y político en el que se puede volver fuerza efectiva que cuestione el alma del sistema y delineé alternativas.

 

 

La participación de Bolivia en la Cumbre

 

 

La participación de Bolivia dentro del grupo 77 + China fue muy importante para dar esa batalla dentro de este constreñido ámbito institucional llegando a puntualizar algunos temas importantes: derechos de la Madre Tierra, el acceso al agua como derecho, la seguridad con soberanía alimentaria, temas que pudieron ser incorporados en el documento final de la Cumbre. Pero fue también muy importante la presencia del Presidente Evo Morales, porque justamente en su discurso planteó estos problemas: el marco institucional capitalista como barrera para encarar definitivamente el problema del medio ambiente, denunció el maquillaje ambientalista con el que se pretende defender al sistema y habló de la soberanía de los pueblos y los estados para encarar su desarrollo a partir de sus necesidades.

 

 

Este debate es muy antiguo pero fue enterrado por varias circunstancias en las últimas décadas provocando un distanciamiento de los pueblos con los objetivos que se proponen en su lucha por la defensa de la Madre Tierra y de la humanidad.

 

 

Desarrollo y vida, ¿cómo hacer algo efectivo en relación a los riesgos que implica esta actualidad?

 

 

Una acción estratégica urgente es posicionar el debate desde una perspectiva que nos permita cumplir con los objetivos que nos planteamos, es decir, cómo podemos asumir una posición consecuente de defensa de la vida y de la Madre Tierra. Sin cuestionar al sistema capitalista en tanto orden civilizatorio y su tecnología propiamente capitalista, nuestros esfuerzos y rebeldías fácilmente se podrán convertir en elementos que el capitalismo los refuncionalice para maquillarse de más verde para seguir existiendo sin sobresaltos. Si ampliamos el debate a esta dimensión social y política se podrán generar cuestionamientos a la propia existencia del sistema para ir ganando terreno en cuestiones prácticas concretas sobre el medio ambiente, el desarrollo, los derechos de la Madre Tierra y trazando al mismo tiempo una perspectiva transformadora como horizonte.

 

 

 

Miembro del colectivo Wiphala.


2012-07-25 

 

Fuente: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=1944

Subir